Saturday, August 11, 2012

RETOS DE LA CRISIS FINANCIERA EUROPEA: INVERSIONISTAS VS ECONOMISTAS POLITICOS



Mercados Financieros y Crisis – Propuesta Analítica de G. Friedman y Stratfor

Introducción

Los problemas económicos, sociales y políticos de Grecia en los últimos dos años han creado una crisis dentro de la Unión Europea que Alemania, con un mínimo de ayuda de Francia, ha tratado de solucionar a sabiendas de que las decisiones que se tomen con respecto a Grecia se convertirán en el patrón que se aplicará en las crisis que se avecinan y que afectarán a España, Italia, Portugal, Irlanda, los países subdesarrollados de Europa central y oriental y los países balcánicos.

El análisis que ha hecho George Friedman para Stratfor, una compañía especializada en análisis estratégicos, y que traduzco a continuación es muy interesante en cuanto enfoca las bases sistémicas de la crisis europea y pone el problema monetario en una perspectiva diferente de la que le han asignado los comentaristas bursátiles.

Según Friedman hay dos enfoques en juego. De un lado el de los inversionistas, prestamistas y jugadores de las bolsas de valores que se habían acostumbrado desde la década del 90 a un mercado sin riesgos políticos. Vale la pena anotar que en ese mercado sí había riesgos pero eran básicamente de generación interna,  que los participantes en él creaban con sus operaciones especulativas. Para este grupo la crisis europea ha creado un problema de pagos y la solución que esperan es una que los proteja de pérdidas en el mercado crediticio.

De otro lado el de los economistas políticos que entienden la crisis como un problema en la  balanza de poder (político y económico, comercial y monetario) entre las naciones europeas y cuya solución estriba en proteger el predominio alemán (y francés hasta cierto punto) restableciendo la capacidad adquisitiva del resto de países de la Unión Europea.

Para Friedman el origen de la crisis se encuentra en la manipulación que Alemania hizo de la Unión Europea en su propio beneficio. En su visión simplificada de la historia ignora, por supuesto, el efecto tsunami de la crisis financiera de los Estados Unidos. Al mismo tiempo desestima de manera explícita el aporte que hicieron a la crisis los hábitos de productores ineficientes y consumidores pródigos de los países que podríamos considerar víctimas de la misma. Pero es de esperar. Es parte del sesgo ideológico que los lectores veteranos de sus artículos aprendemos a descontar para enfocarnos en sus técnicas de análisis y su conocimiento enciclopédico de historia y geografía. Esta es probablemente la parte más válida del documento que los visitantes de mi blog encontrarán en seguida. Friedman utiliza los métodos de la economía política para ayudar a entender una situación de por sí compleja. Su visión es de todos modos incompleta en cuanto que no está interesado en explorar el sistema de mercados contemporáneo que genera las condiciones para estas crisis desestabilizadoras de la economía a diferentes niveles geográficos.


Mercado Financiero, Política y Nuevas Circunstancias

George Friedman
Stratfor Global Strategy
August 7, 2012 | 0902 GMT

Inversiones y Crisis Europea

Louis M. Bacon es el jefe de Moore Capital Management, uno de los hedge funds[*]  más grandes e influyentes del mundo. La semana pasada anunció que iba a devolver a sus inversionistas la cuarta parte del fondo más grande, cerca de dos mil millones de dólares, de su portafolio. Lo haría, le dijo al New York Times, porque estaba encontrando muy difícil invertir dada la imposibilidad de predecir la situación europea. Según el periódico Bacon dijo: “Es tan grande la actividad política –no habíamos visto nada similar desde la post-guerra. Lo que están tratando de hacer es impedir el mercado tenga sus consecuencias naturales. Es increíble la influencia que las decisiones de una sola persona, Angela Merkel, están teniendo en el mercado mundial”.

El objetivo de los hedge funds es hacer dinero y lo que está diciendo Bacon en el fondo es que se ha vuelto imposible hacer dinero cuando hay fuerte actividad política porque la actividad política hace impredecible el mercado. En consecuencia, es imposible hacer buenas inversiones. Los hedge funds han adquirido importancia crítica en la distribución del capital global ya que sus actividades influyen sobre otros actores importantes y su renuencia a invertir y hacer negocios tiene implicaciones serias en la disponibilidad de capital. Si otros siguen el ejemplo de Moore Capital, como de seguro lo harán, las dificultades para conseguir el capital necesario para solucionar los problemas de Europa serán mayores.

Predicción de Acciones Políticas y Mercantiles

Pero lo más importante es el raciocinio subyacente. Lo que inspira los comentarios de Bacon es la idea de que las decisiones políticas son impredecibles, o menos predecibles que las decisiones económicas. En lugar de darse cuenta que la Canciller Alemana Merkel es prisionera de fuerzas ajenas al mercado que limitan sus acciones, los inversionistas convencionales parecen creer que Europa está sometida ahora a los caprichos de Merkel.

Yo quiero desarrollar la tesis de que las decisiones políticas son predecibles y que Merkel no está tomando decisiones sino reflejando las fuerzas impersonales que la empujan. Si uno entiende esas fuerzas impersonales uno puede predecir el curso de acción de los políticos de la misma manera que puede predecir el curso de los mercados. Hacer predicciones sobre cualquiera de los dos, política y mercado, no es una ciencia exacta pero se pueden intentar si se hace de manera apropiada.

Economía Política

Para hacer buenas predicciones hay que partir de dos supuestos. El primero es que la política y el mercado están siempre en interacción. La piedra angular sobre la que se construye el mercado, que es la sociedad de responsabilidad limitada, es política. Lo que muchos consideran como un objeto natural es en realidad un a entelequia política que permite a los inversionistas limitar su responsabilidad. La manera como se limita la responsabilidad es cosa legal inventada por los políticos y no por el mercado. La estructura del riesgo en el mundo contemporáneo se centra en la compañía comercial y la compañía comercial es una creación política lo mismo que el riesgo. No hay nada de natural en la legislación aplicable a las compañías comerciales en un país; a su turno, esta legislación define el marco dentro del cual operan los mercados

Hay épocas en que la política deja esas leyes intactas y otras en las que la política interfiere. La última generación ha vivido un período único durante el cual la prosperidad del mercado permitió que en general no hubiera cambios en la estructura legal. Esa estabilidad ya no es posible después del 2008. Participación política activa en los mercados ha sido de hecho la norma, no la excepción. Pero los inversionistas contemporáneos han vivido durante un período de excepción –la última generación- y por carecer de sentido histórico erróneamente la han tomado como si fuera la norma. Esto explica la incapacidad de los inversionistas contemporáneos para manejar situaciones que generaciones anteriores enfrentaban todo el tiempo.

El segundo supuesto es que se necesita familiarizarse con lo que pensadores como Adam Smith y David Ricardo, a quienes los inversionistas modernos tanto admiran, entendieron perfectamente. Ellos nunca usaron el término “economía” solo sino que siempre lo acompañaron de “política” y  hablaron de “economía política”. El término “economía” se empezó a usar por sí solo en la década de 1880 cuando un grupo llamado los Marginalistas buscó maneras de introducir las matemáticas en la economía para separarla de la política y hacerla una disciplina independiente dentro de las ciencias sociales. La cuantificación de la economía y  las finanzas dio lugar a la creencia –nunca sostenida por autores como Smith- de que existía una esfera separada de la economía donde la política no interfería y las matemáticas hacían el mercado predecible. Si la política no se entrometiera, por supuesto.

Dado que política y economía son inseparables, las matemáticas nunca han sido tan útiles para predecir como se esperaba. La cuantificación exagerada del análisis de los mercados, indiferente a consideraciones políticas superiores, exacerbó los movimientos del mercado. Economistas y financistas se concentraron en los números, ignoraron las consecuencias políticas de los números y no prestaron atención a la redefinición de reglas aplicables a las compañías, las que desde el principio habían sido inventadas por el sistema político.

El mundo no es impredecible, y no lo es Europa ni lo es Alemania. El problema de este momento no es lo que los políticos dicen que quieren ni lo que en el fondo, y sin decirlo, quieren hacer. Eso no ayuda a entender lo que harán. Al contrario, la clave para predecir el proceso político estriba en entender las constricciones dentro de las que operan, las cosas que no pueden hacer. La opinión de los inversionistas de que los políticos hacen impredecible el mercado pierde de vista dos cosas. Primera, desde cuando se inventó la sociedad comercial no ha habido un mercado independiente de la política. Segunda, política y economía son ambas actividades humanas y por lo mismo son hasta cierto punto predecibles.

Merkel y sus Constricciones: Unión Europea e Intereses Alemanes 

La Unión Europea fue creada por razones políticas. Las consideraciones económicas fueron un medio para lograr un fin que era parar las guerras que habían destruido a Europa durante la primera mitad del siglo XX. La idea era unir a Alemania y Francia en una alianza indestructible basada en una promesa de prosperidad económica. Quien no entienda los orígenes políticos de la Unión Europea y se fije solo en su propósito económico será incapaz de entender como funciona y lo van a coger de sorpresa las acciones de los políticos.

La Europa de la postguerra evolucionó hasta encontrarse con una Alemania que había vuelto a ocupar su papel de poderoso centro de exportaciones. Para los alemanes las primeras versiones de la unificación europea echaron las bases para la solución de un problema propio: su capacidad productiva excedía su capacidad de consumo. Alemania tenía que exportar para poder sostener su economía y las barreras al libre comercio afectaban sus propios intereses. La creación de una zona de libre comercio en Europa era un imperativo fundamental para Alemania; en cuantas más naciones estuvieran incluidas en esa zona de libre comercio tanto mejor para Alemania pues tendría abiertos más mercados. En consecuencia se propuso la  expansión de la zona de libre comercio de una manera agresiva.

Alemania también le dio su respaldo a los estándares paneuropeos en materia de empleo, medio ambiente, etc. Estas políticas protegen a las compañías alemanes más grandes ya que les permiten absorber los  costos de la competencia que les hace el resto de Europa. Hacer subir el costo de entrada en el mercado ha sido una parte importante de la estrategia alemana.

Por último, Alemania abanderó la adopción del euro, la moneda única controlada por un solo banco en el cual ella tiene una influencia proporcional a su importancia. La moneda única, con su foco en evitar la inflación, protegía a los acreedores alemanes contra los países europeos que aprovechaban la inflación interna para reducir sus deudas. Los países europeos de dentro y fuera de la eurozona, con su deuda pública en euros, quedaron atrapados en la política monetaria diseñada por el Banco Central Europeo que controla el valor del euro.

Los problemas latentes del sistema permanecían ocultos mientras hubiera prosperidad. Pero la crisis del 2008 los puso al descubierto. Primero, la mayoría de los países europeos tenían una balanza comercial negativa y alta con Alemania. Segundo, la política monetaria europea estaba dirigida a proteger los intereses de Alemania y, en menor medida, los de Francia. Las reglamentaciones existentes crearon una rigidez sistemática que protegía a las grandes compañías.

Protección de los Intereses Nacionales en la Crisis Europea

La política adoptada por Merkel en estas circunstancias le fue impuesta por la realidad. Alemania dependía casi totalmente de sus exportaciones y el volumen de estas hacia el resto de Europa era crítico. Merkel tenía que asegurar la integridad de la zona de libre comercio. En segundo lugar, ella tenía que minimizar el costo que tendría para Alemania la estabilización del sistema y para ello tenía que pasárselo a otros países. Además, tenía que convencer a sus conciudadanos de que la crisis se debía al despilfarro de los europeos del sur y de que ella no permitiría que estos se aprovecharan de los alemanes.

La verdad, entre tanto, es que la crisis fue causada por el uso que hizo Alemania de los mecanismos del libre comercio para inundar los mercados con sus productos, por las limitaciones que se impusieron a la competencia por medio de regulaciones y porque cada centavo que se tomó prestado de manera imprudente fue dado en préstamo también de manera imprudente. Como buena política, Merkel creó el mito del griego avispado que engañaba al confiado inspector del Banco Alemán.

La toma de decisiones de Merkel era clara a pesar de la retórica que usaba. Primero, de ninguna manera podía permitir que un solo país abandonara la zona de libre comercio de la Unión Europea. Si esto llegara a suceder no se podía anticipar en que terminaría todo, excepto, por supuesto, en una catástrofe para Alemania. Segundo, por razones políticas y económicas tenía que ser tan agresiva como fuera posible con los deudores morosos. Pero no lo podía ser tanto que los empujara a considerar que suspender pagos y retirarse del sistema era más conveniente que permanecer en él.

Pero Merkel no estaba tomando decisiones por sí misma. Ella estaba actuando con base en un libreto que estaba ya implícito en la estructura de la Unión Europea y la economía alemana. Su tarea era crear crisis que consolidaran su posición doméstica, asumir una posición que le diera el mejor acuerdo posible sin forzar un retiro del sistema y, al final, llegar a un arreglo que no se iba a cumplir o que dejaba el problema pendiente para la próxima reunión del grupo que fuera.

Preservación de la Unión Europea y Costo Para Alemania

Al final,  los alemanes tendrían que asumir el costo de la crisis. Merkel, por supuesto, lo sabía. Hizo el intento de conseguir una nueva estructura europea a cambio de la inevitable capitulación alemana. Ella entendía que Europa, y una de las bases de la prosperidad europea, se estaba cuarteando. Su propuesta fue que se creara una estructura nueva en la que los países europeos aceptaban que Bruselas supervisara sus presupuestos domésticos como parte de los arreglos que Alemania haría al sistema. Algunos países rechazaron esta propuesta de plano, otros la aceptaron sabiendo que nunca sería implementada. La iniciativa de Merkel de crear un aparato europeo más poderoso para compensar a Alemania por asumir el costo de la crisis estaba destinada al fracaso por dos razones. La primera –y más importante- es que los países no renuncian fácilmente a su soberanía, especialmente los países europeos y menos a favor de lo que sería efectivamente una estructura alemana. La segunda es que el resto de Europa sabía que no necesitaba ceder pues o Alemania asumía el costo de la solución –que era lo más probable- o la zona de libre comercio se hacía pedazos.

Las acciones de Merkel son perfectamente entendibles si nos enfocamos en lo obvio. Por depender del comercio Alemania necesita la Unión Europea más que cualquier otro país. Alemania no puede permitir que la unión se disuelva en un grupo de países desconectados; por eso va a estar posando de exigente y echando reversa todo el tiempo. El drama griego fue un ejemplo de esto. Merkel era la que estaba atrapada y estando atrapada su comportamiento era predecible.

El problema del euro era interesante porque hacía empate con el sistema bancario. Pero los inversionistas que se centraban en el euro eran incapaces de entender que este era un problema secundario. La Unión Europea es una institución política; la unidad europea tiene prioridad. Los prestamistas estaban más preocupados con la suerte de sus préstamos que los deudores. Fuera cual fuere el juego de sombras montado por el Banco Central Europeo los deudores terminarían haciendo lo mínimo posible para evitar una cesación de pagos. Y la evitarían. El euro pudo ser lo que negociaron los prestamistas pero ese no era el asunto que preocupaba a los europeos. El asunto era la zona de libre comercio y la unidad franco-alemana. Merkel no estaba tomando decisiones con respecto al euro sino con respecto a otras cosas más importantes.

El Comercio Moderno

El problema de los inversionistas es que han creído, de una manera equivocada, que el período de 1991 al 2008 era la norma de la vida económica y se han puesto a esperar que regrese. Para mí era un período anormal que se podía prolongar mientras llegaba la próxima crisis financiera, de las cuales siempre hay una en camino. Mientras duraba este período fuera de lo común los problemas políticos y comerciales dormían bajo el efecto balsámico de la prosperidad. Durante ese tiempo los ciclos y movimientos internos del sistema financiero europeo ocurrían con turbulencia externa mínima; para aquellos que habían aprendido a sacar provecho de estos remansos financieros fue un buen momento para invertir.

Cuando llegó la crisis del 2008 se activaron los factores externos que habían estado siempre presentes y que permanecían latentes. El funcionamiento interno del sistema financiero vino a depender de fuerzas externas. Habíamos entrado en el mundo de la economía política y lo político se volvió una ola sísmica que hizo irrelevantes los ciclos de negocios  y las oportunidades a que se habían acostumbrado los inversionistas desde 1991. Así, habiendo perdido dinero en el 2008 se quedaron sin donde asentar los pies otra vez. Ahora viven en un mundo en el que Merkel es más importante que un inversionista astuto.

De hecho Merkel no es más importante que el inversionista. Ambos estaban atrapados entre constricciones sobre las que no tenían influencia.  Pero si se entendían esas constricciones el comportamiento de Merkel se podía anticipar. El problema fundamental de los hedge funds no era tanto que no supieran lo que estaban haciendo sino que la manera como habían hecho sus inversiones en el pasado ya no funcionaba. De nada sirve entender y anticipar lo que harán los líderes políticos si uno persiste en aplicar un modelo de inversiones diseñado para un mundo que ya no existe.

Inestabilidad Política y Oportunidades del Mercado

Lo que se conoce como transacciones bursátiles de alta velocidad u operaciones que se hacen para aprovechar movimientos pequeñísimos en un ambiente calmado y predecible no funciona durante un sismo político. Esta fue la norma durante el siglo si nos fijamos en la experiencia durante las dos guerras mundiales y la guerra fría. La inestabilidad política de la época no impidió la formación de fortunas. Pero la última generación de inversionistas quiere controlar el riesgo en lugar de aprovechar las oportunidades que ofrece una realidad nueva. 

Tenemos que aceptar la necesidad de un sistema de aporcionamiento del capital independientemente de la opinión que nos merezca la actuación que ha tenido de la comunidad financiera desde el 2007. De eso se puede encargar el estado pero la evidencia empírica indica que el estado no es muy competente en la toma de decisiones de inversión. Al mismo tiempo la actuación de la comunidad financiera ha sido también inaceptable, con el agravante de que se ha envuelto en una red inmensa de mentiras. El argumento a favor del aporcionamiento privado del capital puede ser teóricamente sólido pero el hecho es que por varios años ha carecido de validación empírica.

Se puede proponer un argumento muy bien sustentado de que –aparte de la corrupción y la estupidez- el problema real ha sido de ausencia de imaginación. Hemos entrado de nuevo a una era en la que los factores políticos van a dominar las decisiones económicas. Esta ha sido la norma por un tiempo muy largo y los inversionistas que esperen el regreso de la era anterior van a tener un desengaño. Se pueden predecir las decisiones políticas si uno entiende las constricciones en las que operan los políticos –como Merkel- y acepta que no se trata simplemente de decisiones al azar. Pero para hacer eso uno tiene que regresar a Adam Smith y recordar el título de su obra maestra, La Riqueza de las Naciones. Obsérvese que Smith hablaba de naciones, política y economía, es decir de economía política.



[*] No existe una traducción apropiada de la expresión hedge fund al castellano. Las palabras inglesas evocan un fondo resguardado o protegido. La realidad no es necesariamente esa. Son fondos de inversión que usan estrategias de inversión muy agresivas para maximizar ganancias a corto y mediano plazo; por este motivo los administradores de los mismos pueden embarcarse en operaciones financiera especulativas y de alto riesgo. Generalmente están limitados a personas o instituciones muy ricas con capacidad para invertir una suma de dinero alta que se mantendrá ilíquida por cierto tiempo y que solo comprometen una porción relativamente pequeña de su fortuna.

"Financial Markets, Politics and the New Reality is republished with permission of Stratfor."

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Traducción de Luis Mejía – 11 de agosto de 2012

Publicado en blogluismejia.blogspot.co

El TLC EEUU-COLOMBIA: NEGOCIACIONES, RETOS, OPORTUNIDADES


Conferencia de Fabio O. Palacio en Consulado de Nueva York 

Introducción 

El Consulado Colombiano de Nueva York patrocina un taller sobre la manera de hacer negocios dentro del marco del Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Estados Unidos y Colombia que tendrá lugar en tres sesiones en este mes de agosto. Para dar una conferencia de apertura fue contratado por el Ministerio de Relaciones Exteriores el señor Fabio O. Palacio, abogado de la Universidad la Gran Colombia – Armenia, con una maestría en seguridad social de la Universidad Alcalá de Henares, concejal y diputado en el Quindío, gerente del Canal Regional Telecafé de octubre de 1992 a febrero de 1993, viceministro del trabajo de 1998 al 2001 -período durante el cual fue ministro encargado (1999), superintendente encargado de Subsidio Familiar (2000) y gerente encargado de Ecosalud (2000)-, presidente de Juegos de Suerte y Azar e Inversiones S.A. en el 2004, Director Nacional del Fondo Económico del Partido Conservador Colombiano en el 2009, funcionario de la Vicepresidencia de la República en el 2010, uno de los gestores del Proyecto Cable Parque Natura en el 2012 y en la actualidad consultor internacional experto en el TLC. En un tono ameno, de manera accesible a un público muy numeroso, con la habilidad que le  da el ser experto en prácticas motivacionales en liderazgo [http://senadoraelsagladys.wordpress.com/page/2/], el señor Palacio hizo una presentación que recuerda las técnicas de comunicación de comprobada eficacia de quienes han trabajado los mercados de los pueblos y aldeas del Quindío, como lo verá el lector atento en la transcripción que hago a continuación. 

Debo anticipar una palabra de advertencia. El evento en el Consulado rebosó la capacidad de sus instalaciones de manera que algunos de los asistentes tuvimos que presenciar el mismo por transmisión vía Internet en una sala de reuniones del tercer piso. A pesar de los buenos oficios del personal consular, el sonido sufrió de interrupciones, interferencias electrónicas y eco que dificultaban la comprensión de las palabras del orador. El resumen que hago a continuación de la presentación del señor Palacio está basado en notas manuscritas que yo mismo tomé, es tan exacto como lo permitieron las circunstancias y, por supuesto, asumo responsabilidad por las imprecisiones o desfiguraciones que aparezcan con respecto a lo dicho por él. Invito a quienes tuvieron oportunidad de oírlo a poner sus comentarios en el espacio reservado para ello al pie de la página.

Igualmente debo llamar la atención del lector sobre la diferencia en estilo y contenido que se puede notar entre la presentación del ex-viceministro Palacio y la que hizo el senador Robledo también en la ciudad de Nueva York y cuyo resumen aparece en este mismo blog. Claramente se trataba de un público, un propósito y una temática diferentes así como de diferentes maneras de relacionarse con las masas colombianas, de percibir su nivel de comprensión e información sobre los problemas nacionales y de experimentar el manejo de la cosa pública. De otra parte, la presentación del señor Palacio se enmarca en un diferente orden de ideas del que sirve de base a mi ensayo sobre el TLC como un modelo librecambista de desarrollo económico que también se encuentra en este blog.

EL ABC DEL TLC

Fabio O. Palacio
Conferencia en el Consulado Colombiano en Nueva York
8 de agosto del 2012-08-10

El TLC nos da la posibilidad de estar sentados hablando y haciendo negocios de tú a tú con los Estados Unidos. Ustedes aquí en Estados Unidos vieron las negociaciones adelantadas por mesas de negociación donde se sentaban personas muy importantes de los dos países. Los colombianos negociaron de igual a igual con los de Estados Unidos.

Las demoras en la aprobación del TLC por parte de los Estados Unidos nos permitieron hacer correcciones de los defectos que se presentaron en otros TLCs.

El Perú ha probado que el TLC es una excelente oportunidad económica pero Colombia perdió la oportunidad de hacerlo más temprano por culpa de discursos trasnochados de oposición.

Yo conocí a una mujer que lleva 20 años aquí. Es indocumentada. Sufre de una enfermedad crónica. Ya no puede trabajar. Sus ahorros fueron malgastados en Colombia. Dejó dos hijos allá que los crió la abuela. La hija, desafortunadamente, quedó embarazada a los 16 años pero su pareja no le dio el mejor tratamiento.

En el Quindío y Risaralda hay municipios que fueron hechos con los esfuerzos de los que viven aquí.

Somos tan verracos [sic] que sacrificamos toda una vida aquí para construir país en Colombia.

Varios gobiernos trabajaron muy duro para negociar el TLC. El congreso colombiano trabajó muy duro -incluso recibiendo palo de la oposición- para escribir una ley excelente de aprobación y los organismos de control le hicieron acompañamiento al proceso para proteger los intereses de todos los colombianos.

Antes del TLC teníamos un arreglo con Estados Unidos que era el APDEA. Este era un proceso unilateral por medio del cual los Estados Unidos le concedían a Colombia exenciones de impuestos de importación a productos colombianos. En ese proceso a veces nos sentíamos maltratados. No tenía estabilidad legal. El TLC crea una legislación estable a corto y a largo plazo para darle seguridad jurídica a los inversionistas.

He observado que la clase media es más agresiva para meterse en negocios que la clase alta o la clase popular popular [sic] que no quiere perder nada. Pero el TLC va a ser una oportunidad de hacer plata para todos.

El TLC favorece a Colombia por razón de sus ventajas comparativas. Así, un container viaja de Colombia a cualquier puerto en las costas de EEUU en tres días a un costo de US$1.600. En cambio, un container despachado de la China se demora seis meses a un costo de US$6.000. Esa es una ventaja que nos conviene.

La mejor posibilidad es arriesgar, hacer empresa, como todo país que ha salido adelante, por ejemplo los Estados Unidos. Este gobierno que hay en Colombia ahora va a apoyar este sueño.

Un estudio pagado por el gobierno colombiano detectó el mercado potencial de Estados Unidos y ya se sabe qué productos se pueden llevar a qué ciudad. Nosotros podemos traer fruta y verdura fresca. Claro, hay que aceptar las reglas fitosanitarias y al aprender a hacerlo en Estados Unidos ese es un conocimiento que nos permitirá llegar a cualquier otro país. De la mano del empresario de Estados Unidos hacemos el aprendizaje para entrar a cualquier otro mercado.

Los productos orgánicos son los más rentables y eso le da la oportunidad al pequeño agricultor de beneficiarse del TLC. El no necesita grandes extensiones para cultivar aromáticas y café. La producción total del café ha bajado en Colombia pero eso nos ha dado la oportunidad de dejarle el café genérico a otros países mientras nos especializamos en cafés escogidos, de cualidades especiales. No necesitamos grandes extensiones para producir aromáticas. Hasta en las terrazas de las casas se pueden producir. Lo que se necesita es cumplir los requisitos fitosanitarios para poder venderlas en Estados Unidos.

Los Estados Unidos podrán enviar a Colombia maquinaria pesada, tractores viejos reconstruidos de costos más bajos, sin aranceles. Con esos equipos vamos a desarrollar el país en grande.

Otro producto que podemos exportar es la carne de cerdo. La calidad del cerdo, de los embutidos, que salen por toneladas de Colombia hacia el Japón garantiza que podremos exportarlo también a Estados Unidos. Igual pasa con el azúcar. La pesaca, los textiles, que tienen mucha oportunidad con el TLC.

En Bucaramanga hay un taller en cada garaje. Usando el cuero producido en los llanos esos talleres hacen zapatos de increíble calidad. Eso también va a llegar a Estados Unidos.

En Antioquia se han creado muchas maquiladoras con capital de aquí de Estados Unidos y producen millones de pesos en procesamiento de textiles. También en Cartago donde hacen unos bordados impresionantes.

El TLC va a tener efectos sociales múltiples. En las negociaciones de tú a tú que tuvimos con los representantes de Estados Unidos estos defendieron a sus agricultores mientras que los representantes de Colombia defendieron a sus productores y establecieron salvaguardas. Los colombianos negociamos un plazo hasta de 10, 15 años para reducir los aranceles de algunos productos.

El TLC llegó para quedarse a pesar de lo que digan unos discursos trasnochados de quienes creen que Mao todavía está vivo.

El TLC va a tener efectos culturales. Tenemos que aprender de los Estados Unidos el respeto a la legalidad, el cumplimiento de las normas, pues los compromisos adquiridos bajo el TLC son de obligatorio cumplimiento.

El TLC va a tener efectos académicos. La gente tiene que aprender inglés y a usarlo bien. Tiene que capacitarse.

El TLC va a tener efectos económicos. Tenemos que competir, ser ingeniosos. Si no lo logramos vamos a salir perdiendo. Tenemos que especializarnos en los sectores competitivos. Ya lo está haciendo el Ecuador con mucho éxito. Nosotros también lo podemos hacer. Por ejemplo, estamos cautivando el mercado ruso de flores. El mayor potencial está en la China donde ojalá podamos ponerle una rosa a cada chino. ¿Se imaginan la riqueza que eso crearía?

La no participación en el TLC también tiene efectos. El resto del mundo va a pasar por encima de nosotros y nos lo merecemos.

En cuanto a la inversión extranjera es extraordinario lo que está pasando en Colombia. Nos estamos convirtiendo en una plataforma para otros países. Los hoteles de Colombia están llenos de empresarios del mundo haciendo negocios, aprovechando las oportunidades que les da el que Colombia tenga un TLC para hacer negocios en países que no lo tienen. Es impresionante lo que está llegando a Colombia.


Luis Mejía – 11 de agosto de 2012

Publicado en blogluismejia.blogspot.co

Friday, August 3, 2012

RELACIONES INTERNACIONALES: ESTADOS UNIDOS Y AMERICA LATINA

I: Intereses Nacionales Estadounidenses y Elites Nacionales Latinoamericanas

Intereses del País y de la Elite

En un manuscrito que conservo inédito recojo una serie de observaciones sobre las relaciones entre Estados Unidos y los países latinoamericanos que las explican como una relación mutuamente beneficiosa para el establecimiento internacional del primer país y las elites de los segundos, con una diferencia fundamental entre los dos: los estadounidenses tratan de extender los beneficios de la relación a un número muy amplio de sus conciudadanos mientras que los latinoamericanos quieren limitarlos al menor número posible de los suyos y, en últimas, restringirlos al sector dominante de las elites. Con base en esto propongo a mis lectores estudiar conmigo la manera como las elites de los países latinoamericanos se sostienen en el poder con la ayuda del establecimiento internacional estadounidense. Esta visión, que espero despierte un agitado debate en las páginas de este blog, es fruto de muchas lecturas, seguimiento de noticias e interpretación personal de lo que percibo como tendencias históricas.

A mi manera de entender, las relaciones internacionales son un proceso en el cual los países mantienen sus intereses en un equilibrio más o menos precario de acuerdo con los niveles de poder de cada uno de ellos y la habilidad negociadora de sus representantes.

Los intereses de un país se definen en términos de [1] soberanía nacional, [2] protección de las fuentes de riqueza de sus nacionales y [3] capacidad de ejercer influencia en los asuntos de otros países, todo esto tamizado por factores culturales e ideológicos e interpretado, por supuesto, por las elites que controlan los órganos decisorios del estado.

Históricamente los Estados Unidos han definido sus intereses de una manera amplia. Guardan celosamente la soberanía nacional, protegen las fuentes de riqueza de un grupo muy numeroso de nacionales y en el ejercicio de influencia sobre otros países han arriesgado su fortuna en guerras justas, unas veces, y de agresión, otras, perdiendo tantas veces como han ganado. Los países latinoamericanos, en cambio, rara vez van más allá de la defensa retórica de su soberanía –y en ocasiones se han conjurado con los Estados Unidos mismos para violar o limitar la soberanía de los vecinos-, definen de manera muy limitada el número de ciudadanos cuyos intereses consideran dignos de protección y aun los de estos resultan con frecuencia desprotegidos como lo muestra, por ejemplo, la facilidad con que adhieren a la posición estadounidense cuando firman tratados de libre comercio, y su influencia internacional es regularmente mediada por agentes del gobierno de Estados Unidos.

Relaciones Simbióticas

Dada la realidad del poder hegemónico de Estados Unidos y su capacidad  de intervención –abierta o encubierta- en los asuntos internos de los países latinoamericanos, lo que algunos círculos intelectuales y políticos consideran relaciones internacionales no es más que las rutinas de una relación simbiótica entre el establecimiento internacional estadounidense y las elites latinoamericanas –en especial los sectores dominantes de las mismas- en la que ambos interactúan y coordinan políticas y decisiones para maximizar los intereses nacionales de los Estados Unidos y minimizar el cambio en las estructuras de poder en el resto del hemisferio occidental.

En América Latina no hay episodios suficientemente numerosos, repetidos y duraderos de sectores disidentes de las elites ni de líderes que se hayan mantenido en el poder a despecho o a pesar del establecimiento internacional estadounidense como para decir que se han roto las constantes históricas que justifican la afirmación anterior.

Las ideas presentadas en este ensayo, y en otros que sobre el tema me propongo presentar en este blog, son variaciones del tema "quienes gozaron del respaldo del establecimiento internacional estadounidense en América Latina hicieron esto o aquello".


II. Costo Humano en las Relaciones con Estados Unidos

Hay tres actitudes que definen la actitud oficial del establecimiento internacional estadounidense en su política hemisférica: [1] su indiferencia a la manera como las elites latinoamericanas se relacionan con sus pueblos y bloquean los procesos de cambio que podrían mejorar la vida de las masas obreras, campesinas y de clase media, [2] su indiferencia a los llamados efectos colaterales  y secuelas de las actividades que él mismo pone en práctica para proteger las estructuras de poder en los otros países del hemisferio, y [3] la política de “aislar” a los altos funcionarios del estado para que no se les pueda acusar de autoría o complicidad en las decisiones que puedan generar violencia o miseria entre los pueblos del continente.

Los estadounidenses tienen un discurso progresista, democrático y libertario y en algunos momentos han llegado a insertar la defensa de los derechos humanos en su política internacional, pero en ningún momento han permitido que el discurso o las políticas progresistas debiliten las estructuras de poder en el resto del hemisferio o el status quo de sus intereses nacionales. En consecuencia, los partidos, movimientos y líderes progresistas latinoamericanos no cuentan con el respaldo del establecimiento internacional estadounidense. A lo sumo líderes y activistas progresistas recibirán asilo dentro de los Estados Unidos donde serán una amenaza menor para el status quo.

En efecto, como lo muestra la evidencia histórica, no hubo discurso progresista ni política de derechos humanos que protegiera a  los mayas de Guatemala y a los campesinos hondureños del terror a que los sometieron los ejércitos nacionales aliados de los Estados Unidos, al millón de campesinos salvadoreños expropiados sin indemnización por los militares hondureños en la guerra del fútbol, a los campesinos colombianos y bolivianos de la destrucción de sus cultivos de pancoger en la guerra de las drogas, a los mineros bolivianos y chilenos de la brutalización que han sufrido en aras del bajo costo de la explotación del estaño y el cobre, a los trabajadores nicaragüenses desempleados a consecuencia de la guerra financiada por el gobierno estadounidense para sabotear su revolución social. Es la misma desprotección que sufrieron el medio millón de chinos masacrados en Indonesia con la ayuda logística de las agencias estadounidenses de espionaje, los nativos de Timor invadidos y masacrados por el ejército indonesio con la aprobación del Departamento de Estado, los socialistas chilenos asesinados tras un golpe militar coordinado por el Departamento de Estado y los haitianos cuyos tiranos escaparon de la justicia al amparo de los organismos de seguridad estadounidenses. En todos estos casos el establecimiento internacional estadounidense ha ignorado la tragedia humana -y la violación de los principios morales y políticos que dice defender- porque ello ha servido para consolidar en el poder y proteger de justa represalia popular a unas elites amigas de los intereses de Estados Unidos.

Es posible que los lectores reconozcan en estas páginas algunas de las prácticas con que otras potencias mantienen su influencia en países pobres y débiles de otros continentes.  Es lo normal cuando el sistema internacional funciona alrededor de los intereses nacionales de los países más fuertes y cuando las elites de los países satélites no tienen visión histórica ni ganas de luchar si la tuvieran.

III. El Papel de Estados Unidos en el Atraso Latinoamericano

Conviene dejar claro aquí que no es la intención del autor culpar a Estados Unidos del atraso de los países latinoamericanos ni de la violencia que las elites de estos descargan sobre sus pueblos. El atraso del continente no se explica históricamente por la intervención estadounidense en sus asuntos políticos y económicos. Ese atraso tiene su origen en los rezagos de una sociedad colonial rentista y parásita, las estructuras de clase, la separación de razas, la desequilibrada distribución del ingreso y las oportunidades, la red de privilegios que protege a los más afortunados, la desesperanza que limita la iniciativa de los menos afortunados, la incompetencia de la burocracia oficial, la corrupción compartida de funcionarios públicos y empresarios privados y la falta de imaginación y de propósito histórico de las elites nacionales. Existe, además, una seria falla en la habilidad negociadora de las elites latinoamericanas; sin haber sido derrotadas en el campo de batalla, se acercan a la mesa de negociaciones con los estadounidenses sin ninguna estrategia para maximizar la entrega de los intereses nacionales o, al menos, de sus intereses de grupo. La participación de los Estados Unidos en los males de la región es resultado de su intento de aprovechar los problemas estructurales de esta para aumentar su poder externo, beneficiar a sus empresarios y avanzar la carrera profesional de sus agentes; en este intento los Estados Unidos se convierten en cómplices de las elites locales.


Luis Mejía – 3 de agosto de 2012

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GORE VIDAL: EL PODER, EL SEXO, EL EXCESO Y LA HISTORIA DE LOS DOCE CESARES – Parte I



INTRODUCCION

Gore Vidal, uno de los mejores prosistas ingleses del siglo XX murió este 31 de julio a los 86 años de edad. Su obra incluye novela, ensayo, teatro y libretos para cine. Incursionó en la política una vez como candidato al senado de los Estados Unidos y fue derrotado, continuó participando en política, sin embargo, como comentarista de prensa y televisión. Era progresista y tenía una inmensa desconfianza con respecto a los poderosos en el mundo político, económico y religioso. Sus comentarios eran con frecuencia motivo de controversia, la que no eludía pues tenía un gran dominio de la palabra, la idea y la oportunidad que desplegaba en público con soberbia elegancia. Empezó su carrera de escritor muy joven. A los 25 años había ya publicado seis novelas que han resistido los estragos del tiempo.

Fue más o menos por esa época -1954- cuando leyó por primera vez una traducción de Los Doce Césares de Suetonio y quedó fascinado con la psicología de los personajes. Esa fascinación debió traducirse en las novelas históricas el poder y los hombres que lo detentan que escribió más tarde: Burr, Lincoln, Julián, 1876, Live from Golgotha. Suetonio lo puso a pensar sobre el sexo y el poder y su primer ensayo, según cuenta en sus memorias, fue para poner orden a las ideas que le pasaron por la cabeza en ese momento. Este ensayo fue rechazado por varios editores que lo consideraron demasiado radical. Eventualmente fue publicado. En 1959. Y probablemente eso le permitió pulirlo y adaptarlo a la traducción que hizo Robert Graves y que salió al mercado en1957.

Ese es el ensayo que he traducido para mis lectores en este blog. Debo advertir que esta no es una traducción literal sino, como gusto de decir robando la expresión a mis amigos arquitectos, una traducción a mano alzada en el sentido de que me tomo algunas libertades para completar oraciones e interpretar expresiones peculiares del autor. Este ensayo ha sido particularmente difícil de traducir pues para el momento de su publicación Vidal todavía no dominaba el arte del ensayo ni tenía el control sintáctico y gramatical que daría a sus piezas maduras la solidez, profundidad y consistencia que las caracteriza; tampoco había desarrollado el rigor mental y erudición que informa su obra posterior. Para ese momento Vidal era un lector voraz y ecuménico, como se echa de ver por las referencias literarias y académicas que permean el texto, que procesaba la información con inteligencia aguda y diligente atención, pero cuyo criterio y capacidad de juicio estaban todavía en proceso de formación.

Sin embargo, este ensayo es considerado uno de sus trabajos mejor logrados y con razón. En él muestra su capacidad de identificar los temas importantes, desarrollar con claridad el argumento, romper con interpretaciones convencionales, identificar los estereotipos que impone el poder o se imponen los súbditos a sí mismos e intuir las implicaciones y generalizaciones a que da lugar una situación determinada, en este caso la información disponible sobre las vidas de los césares.

Y esta es la historia que nos cuenta a partir de las vidas de los césares:

1. los individuos poderosos son típicos de la sociedad y la cultura en que surgieron, la única diferencia entre ellos y los demás es que los demás no tienen poder; en esto comparte el punto de vista de Hemingway cuando Fitzgerald le contó que había conocido ricos y que estos no eran como ellos dos; Hemingway le dijo: tienen más plata;

2. por lo mismo que son típicos o representativos del resto de nosotros deberíamos reconocer como algo real que fantasía sexual, crueldad, ambición y codicia son huevitos ocultos dentro de nosotros mismos que empollarían en los excesos del poder dada la oportunidad;

3. el poder tiene poder –valga la redundancia- para corroer el buen carácter, hacer olvidar la experiencia, debilitar el juicio y privar de la razón en quien lo detenta, especialmente si los demás no le ponemos límites a su ejercicio.

Con esta introducción dejo a mis lectores en compañía de Gore Vidal.

Luis Mejía – 3 de agosto de 2012

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GORE VIDAL: EL PODER, EL SEXO, EL EXCESO Y LA HISTORIA DE LOS DOCE CESARES – Parte II


 ROBERT GRAVES Y LOS DOCE CESARES

Por Gore Vidal
Partisan Review, Summer 1965

Criterios Moralistas en las Traducciones de Suetonio

Tiberio, Capri. Estanque. Niños… Todo bien hasta este momento. La traducción laboriosa en que uno está trabajando se va yendo en una dirección extraña. En seguida… peces. Peces? La imagen erótica que se forma en la mente se vuelve surrealista. Otra victoria para J.C. Rolfe[1], el cauteloso traductor de la Biblioteca Loeb[2], quien anticipó correctamente la curiosidad morbosa de los lectores adolescentes y dejó en el difícil idioma original los pasajes más salaces de Suetonio. Uno nunca lograba interpretar esas curiosas notas de pie de página no porque la gramática fuera muy complicada {aunque tampoco era fácil para los estudiantes educados en latín militar más que en el latín social) sino porque la variedad de vicios mencionados en ellas superaba la imaginación del adolescente más corrompido. Uno llegaba a un punto en el que rechazaba su propio trabajo de traducción. Tiberio y los pececitos, por ejemplo.

Afortunadamente tenemos ahora a nuestra disposición una traducción completa del texto, producto del señor Robert Graves[3], quien, bajo la inspiración de su Triple Diosa[4], ha venido traduciendo los clásicos en los últimos años. Uno de sus primeros tributos a la Diosa fue una excelente versión del Asno de Oro, seguida de Farsalia de Lucano y esta a su turno seguida de los Mitos Griegos, una recopilación hecha para reorganizar la jerarquía del Olimpo y dar a su Diosa (el principio femenino) la posición central que pierde el principio masculino. (Ten cuidado con la ira de Apolo, Graves; el ‘diosesillo’ es mucho más que un testaferro de la  ‘Diosa-Musa de las Nueve Caras’[5]). Ahora, como una diversión, el señor Graves nos entrega Los Doce Césares de Suetonio[6] en un estilo seco, apropiado, sin ambages, y la Anciana Madre de Todos Nosotros nos sorprende, agradablemente, por su ausencia, quizá en una crítica sutil de este período tan intensamente masculino de la historia..   

Presentación de Suetonio

Gayo Suetonio Tranquilo –abogado y autor de una docena de libros, ente los cuales están Vidas de Prostitutas Famosas y Los Defectos Físicos de la Especie Humana (¿de qué trataría eso?)- trabajó por un tiempo como secretario privado del emperador Adriano. Probablemente durante este tiempo tuvo acceso a los archivos imperiales de los que obtuvo el material para escribir Los Doce Cesares, el único libro suyo que sobrevive completo. Suetonio nació en el año 69 d.C., el mismo año de los tres césares, Galba, Oto y Vitelio. Creció bajo los Flavios, Vespasiano, Tito y Domiciano, a quienes se refiere como contemporáneos suyos. Cronológicamente estuvo muy cerca de los primeros seis césares y pudo conocerlos íntimamente, al menos de Tiberio en adelante, y es su ubicación en el tiempo lo que le da a su historia un aire de inmediatez.

La Historia y el Individuo que Hace Historia

Suetonio interpretó la historia del mundo del año 49 a.C. al 96 d.C. como la historia personal de doce hombres que ejercieron un poder absoluto. Rastreó anécdotas con curiosidad impresionante y las documentó desapasionadamente aunque con un cierto sesgo reaccionario convencional. Como otros historiadores, desde Livio hasta el tedioso e interesante Dion Casio, Suetonio era políticamente un reaccionario para quien la República fue un período de virtud como no lo fue, implícitamente, el Imperio. Pero no lo leemos por sus convicciones políticas. Lo leemos por el don que tiene de decirnos lo que queremos saber. Para mí es un placer leer que Augusto tenía alrededor de un metro y medio de estatura, era rubio, usaba sandalias de suelas levantadas para parecer más alto, tenía siete marcas de nacimiento y la vista débil, se frotaba el vello de las piernas con cáscaras calientes de nuez para suavizarlo y le gustaban los juegos de azar. O enterarme de que las últimas palabras del excéntrico Vespasiano fueron: “Pobre de mí, creo que me estoy convirtiendo en un dios”. Estas historias, verdaderas o no, son entretenidas y sorprendentes cuando hablan de sexo, aún después de Kinsey[7].

Los Césares y la Sexualidad Humana

Gibbon[8] se quejaba, en su estilo adusto, que de los doce césares solo Claudio tenía una sexualidad “normal”. Del oportunismo sexual de Julio César al sadismo de Nerón a la pederastia senil de Galba, la vida sexual de los césares incluía tolos los aspectos de lo que en nuestra era post-medieval se ha llamado “anormalidad sexual”. Sería equivocado, sin embargo, desestimar, como lo han hecho tantos comentaristas, la gran variedad de experiencias sensuales de los césares como simples depravaciones de doce hombres anormales. Ellos, después de todo, forman un grupo representativo de la humanidad. Lo único que los distingue de nosotros –y de sus contemporáneos- es el poder, que hizo posible que cada uno de ellos realizara sus más secretas fantasías sexuales. En esto reside la fascinación psicológica de Suetonio. ¿Qué hará cualquier persona puesta en esa situación? Todo y cualquier cosa es, al parecer, la respuesta.

Alfred Whitehead[9] dijo una vez que la esencia de una cultura se puede captar no por las cosas que se dicen en el momento sino por las cosas que no se dicen y que forman los presupuestos que informan la vida de una sociedad, demasiado obvios para ser enunciados explícitamente. Así un presupuesto básico en los Estados Unidos del siglo 20 es que todos los seres humanos son o heterosexuales o, por insuficiente desarrollo psicológico, homosexuales, con muy poca circulación de uno a otro estado. Para nosotros lo normal es ser heterosexual, la familia básica, todo lo demás es desviación que puede ser placentera dependiendo de los gustos de uno y de sus preocupaciones morales.

Suetonio revela un mundo diferente. Parte del supuesto de que el ser humano es bisexual y que si se le da completa libertad para amar –o, quizás más exactamente en el caso de los césares, para violar- a otros lo hará yendo con abandono de hombre a mujer según le dicte el antojo. Suetonio no es el único que da por obvia la diversidad humana. Esta diversidad es explícita en la literatura clásica, desde Platón hasta el surgimiento del cristianismo paulino que trató de embozalar el sexo. Y hasta el día de hoy comentaristas cristianos, freudianos y marxistas, todos a una, han prohibido o ignorado este hecho natural con el propósito de despejar el camino al Reino de los Cielos que ha patentado cada uno de ellos.
 
Es una experiencia extraña para un lector contemporáneo confrontar la pasión que sentía Nerón por un hombre y una mujer al mismo tiempo. Parece haber algo raro en eso. Ha de ser una cosa o la otra, no las dos. Y con todo, este eclecticismo sexual se presenta una y otra  vez. Aunque algunos de los césares muy obviamente preferían las mujeres a los hombres (Augusto tenía una inclinación marcada por jóvenes ninfas nabokovianas[10]) sus zigzags sexuales son extraordinarios porque no siguen un patrón. Uno sospecha que a pesar de la estricta legislación moral de nuestros días los seres humanos no son muy diferentes. Por si algo faltara, el Dr. Kingsey[11] mostró a su manera, tenaz y aritmética, que todos somos menos predecibles y anodinos de lo que se supone.

Los Césares Literatos

Uno de los pocos rasgos atractivos de los Julio-Claudios era su condición de escritores. Todos escribieron; algunos lo hicieron bien. Julio César además de escribir el relato de esa famosa cruzada en las Galias escribió un Edipo. Augusto escribió, con alguna dificultad, un Ayax. Cuando un amigo le preguntó como iba su Ayax Augusto suspiró: ‘Aunque no ha caído sobre su propia espada se ha limpiado con mi propia esponja’[12]. Tiberio escribió Elegía a la Muerte de Julio César. Claudio, atolondrado como era, un príncipe encantadoramente lerdo, era un pedante dedicado que quería reformar el alfabeto. Fue, además, el primero en intentar un estudio serio de la historia etrusca. Nerón es recordado, por supuesto, como un poeta. Julio César y Augusto fueron prosistas distinguidos que preferían un latín anticuado y simple. Augusto en particular le tenía aversión a lo que llamaba estilo ‘asiático’, que era preferido, entre otros, por su rival Marco Antonio cuyos discursos consideraba imprecisos y ‘cargados de afirmaciones inverosímiles’.

El Miedo de los Césares

Fuera del poder que tenían había muy poco en común entre los doce césares como personas. Pero ese poco era significativo: el temor a un cuchillo en la obscuridad. De los  doce, ocho (quizá nueve) murieron asesinados. Como lo anotó Domiciano poco antes de que lo mataran: ‘Los emperadores son necesariamente hombres desdichados pues solo su asesinato puede convencer al público de que las conspiraciones contra sus vidas son reales’. Es entendible que intentando anticipar el destino estudiaran augurios, hicieran horóscopos e interpretaran sueños (eran simbolistas ingeniosos, mucho antes de Freud quien, a su turno era aficionado, a las cosas de Roma). Lo que se veía de la vida desde la colina Palatina no daba motivos para estar tranquilo; aunque ninguno de los césares era religioso en el sentido que nosotros le damos a la palabra, todos se inclinaban a ser estoicos. Tiberio, con su característica crudeza, recalcó el peligro de la situación en que vivían cuando dijo que era el Destino  -no los dioses- quien regía las vidas de los hombres.

El Desbarrancadero Emocional y Moral del Poderoso

Finalmente, ¿cuál fue, entonces, el efecto que el poder absoluto tuvo en estos doce hombres especiales? Suetonio lo dice con toda claridad: desastroso. Calígula fue loco declarado. Nerón, que empezó bien, poco a poco perdió la razón. Aún el carácter severo de Tiberio se fue delitando. De hecho, Tácito, cubriendo el mismo período que Suetonio, observa: ‘A pesar de su enorme experiencia en los asuntos públicos a Tiberio lo arruinó y transformó la influencia violenta del poder absoluto’. Calígula destapó el juego cuando le dijo a un crítico: ‘Tenga presente que yo puedo tratar a cualquiera como me dé la gana’. Y esa crueldad que es innata en los seres humanos, dada ahora la oportunidad de tratar a otros como juguetes, floreció monstruosamente en los césares. La tarjeta clínica (y es precisamente eso) de Domiciano que escribió Suetonio es especialmente fascinante. Un hombre inteligente, relativamente agradable, entrenado para el gobierno, Domiciano se contentó al principio de su Principado con arrancarle las alas a las moscas, un pasatiempo infantil que gradualmente desapareció hasta que, inevitablemente, reemplazó las moscas con hombres. Su juego favorito consistía en tranquilizar a una víctima nerviosa hablándole amablemente de su clemencia y una vez que había vencido todos sus temores ejecutarla. 

Los césares no carecían completamente de objetividad  con respecto a la extraña posición en que se encontraban. Hay una carta extrañamente reveladora de Tiberio al Senado que había ofrecido darle aprobación anticipada a todas las decisiones que llegara a tomar en el futuro. Tiberio rechazó el ofrecimiento: ‘Mientras yo tenga el uso de mis facultades ustedes pueden contar con que mi comportamiento será consistente, pero yo no querría que ustedes sentaran el precedente de comprometerse a aprobar todas las acciones de un hombre pues qué pasaría si algo llegara a cambiar el carácter de ese hombre?’ Temiendo por sus vidas, acosados por sueños y augurios, mareados por el poder sobre otros, no sorprende que los césares se refugiaran en la locura de hecho frente a una realidad tan tóxica.

El Amor Desnudo del Poder

El leitmotiv[13] que da unidad a estas vidas es Alejandro Magno. Los césares vivían fascinados con él. El era su punto de comparación en asuntos de grandeza. Julio César joven suspiró lleno de envidia ante su tumba. Augusto hizo abrir la tumba y contempló el rostro del conquistador por largo rato. Calígula se robó la coraza del cadáver y se la puso. Nerón le dio a su guardia el nombre de ‘Falange de Alejandro Magno’. ¿Qué significa esta fascinación? El poder por el gusto del poder. La conquista por el gusto de la conquista. El dominio sobre la tierra como un fin en sí mismo. Sin una visión utópica, sin subterfugios, sin hipocresía. Yo te tiro abajo y ahora yo estoy encima.
¿Por qué habría de estar el joven Julio César envidioso de Alejandro? A Suetonio no se le ocurre explicarlo. El asume que a cualquier hombre joven le gustaría conquistar el mundo. ¿Y por qué querría Julio Cesar, un hombre de inteligencia superior, conquistar el mundo? Para tenerlo, eso es todo. Ni siquiera la Pax Romana fue resultado de una política calculada, fue un mero accidente fortuito. César y Augusto, los creadores del Principado, representan el puro deseo de poder por el mero gusto de tenerlo.
Aunque nuestra propia sociedad no ha cambiado mucho con respecto a los romanos (baste con señalar con orgullo sombrío que Hitler y Stalin crearon en nuestros días un verdadero infierno neroniano), hemos mantenido de tal manera el hábito de disimular los motivos, de negar ciertas contantes obscuras del comportamiento humano, que es difícil encontrar un historiador estadounidense respetable que reconozca la cruda realidad de que Franklin Roosevelt, por ejemplo, quería ser presidente con el mero propósito de ejercer poder, de ser famoso y de ser temido. Para enterarse de algo tan simple uno tiene que navegar por un mar de subterfugios: historia como sociología, líderes en el papel de maestros, una benevolencia insubstancial como fuerza motivadora, cuando, en realidad, el poder es un fin en sí mismo y el impulso instintivo a predominar es la propiedad humana más importante, la fuerza imprescindible sin la cual ninguna ciudad hubiera sido construida, ninguna hubiera sido destruida. Sin embargo muchos sociólogos y creyentes religiosos contemporáneos, convertidos en historiadores dirán, con toda seriedad: Si no hubiera existido Julio César el Zeitgeist[14] hubiera producido otro como él, aunque es perfectamente evidente que si no hubiera existido este césar nadie se hubiera atrevido a inventarlo.

La Historia y el Individuo que Hace Historia - Continuación

Las cosas que suceden en el mundo son obra de individuos cuyos motivos son con frecuencia frívolos, casuales si se quiere. Si Claudio no hubiera deseado una conquista sin esfuerzo para poder celebrar un triunfo en Roma no hubiera habido invasión de Britania en el año 44. Si Britania no hubiera sido colonizada en el siglo I… la cadena de causalidad es obvia.
Uno entiende, por supuesto, que el papel del individuo en la historia sea minimizado en una sociedad que aspira a la igualdad. Tememos, con toda razón, ser víctimas de aventureros inescrupulosos. Para evitar esto hemos creado el mito que nos gobierna a todos de las masas ineluctables (‘bajo la dirección de los demás’[15]). La ciencia, se nos dice, no es una búsqueda individual sino un esfuerzo colectivo. Aún la agitación superficial de nuestras elecciones oculta una indiferencia fundamental con respecto a la personalidad humana: si no es este individuo pues será aquel otro, todos son lo mismo, la vida seguirá igual. Hasta cierto punto hay algo de valor en esto. Aunque nadie puede negar que en nuestra plácida nación nada hay que le dé color y animación, siempre es mejor estar bajo un mediocre que no gobierne que estar sometido a un césar. Pero negar lo obscuro en la naturaleza del ser humano es peligroso además de tonto. Nuestra insistencia en renunciar al querer individual (‘bajo la dirección de sí mismo’) para aceptar una concepción de la raza humana como una especie de bacteria fertilísima en el río de la vida, inmune a las actividades del individuo, nos ha hecho vulnerables no solo al aburrimiento, a esa sensación de irrelevancia que es la característica más importante de nuestra época, sino también al primer mesías que ofrezca a los jóvenes y los aburridos un opción espléndida, una certeza cesárea. Ese es un riesgo político y muy real. 

La Responsabilidad Moral del Ciudadano

Hoy en día la mayor parte del mundo está gobernada por césares. Hombres y mujeres son tratados cada vez más como cosas. Se tortura en todas partes. Como escribió Sartre[16] en su prefacio al libro escalofriante de Henri Alleg[17] sobre Argelia: ‘Cualquier persona en cualquier momento puede hallarse lo mismo en el papel de víctima que de victimario’. Suetonio, al poner un espejo en frente de esos césares de leyenda y fascinación, no solo los refleja a ellos sino también a nosotros. A nosotros, criaturas en mitad de la tentación, cuya gran responsabilidad moral es mantener el balance entre el ángel y el monstruo que llevamos dentro, porque nosotros somos ambos, ángel y monstruo, y cuando olvidamos esta dualidad nos exponemos a un desastre.

Traducción de Luis Mejía – 3 de agosto del 2012

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[1] J.C. Rolfe fue autor de una traducción de Los Doce Césares publicada en 1914
[2] La Biblioteca Clásica Loeb es una colección de obras importantes de la antigüedad griega y romana publicada en formato bilingüe que empezó a publicarse en 1912
[3] Robert Graves, ingles, poeta, novelista, traductor, escritor de obras de divulgación histórica, especializado en la antigüedad griega y romana; sus novelas históricas son favoritas del traductor de este ensayo
[4] Vidal se refiere a La Diosa Blanca, un ensayo sobre la formación de los mitos griegos en el que Graves propone la existencia de una diosa del nacimiento, el amor y la muerte similar a la diosa madre de las mitologías del centro y el norte de Europa
[5] Vidal se refiere a mitos célticos y germánicos que representaban los atributos de la diosa madre o diosas madres en grupos de tres
[6] Esta traducción fue publicada por primer vez en 1957
[7] Alfred C. Kinsey fue un biólogo estadounidense que se dedicó al estudio de la sexualidad humana; publicó sus famosos reportes sobre la sexualidad masculina y femenina en 1948 y 1953, respectivamente, con los que causó un escándalo todavía no acallado al documentar el hecho de que no todos los seres humanos son exclusivamente heterosexuales, practican siempre la posición misionera y carecen de vida sexual en ciertas edades y ciertas circunstancias personales
[8] Edward Gibbon, historiador ingles, publicó su Historia de la Decadencia y Caída del Imperio Romano entre 1776 y 1788;  hace un estudio del período comprendido entre la muerte del emperador Marco Aurelio [año 180] y la caída de Constantinopla a manos de los turcos [año 1453]
[9] Filósofo y matemático inglés
[10] Vidal se refiere a Vladimir Nabokov, autor de Lolita, novela en la que el personaje principal se obsesiona sexualmente con su hijastra de 12 años
[11] Ver nota 6
[12] Ayax es originalmente un personaje de la Ilíada que inspire al dramatista griego Sófocles; en la tragedia escrita por este, Ayax es un guerrero que pierde el juicio por obra de los dioses y que comete suicidio cayendo sobre su propia espada cuando recupera la razón y se da cuenta de lo que hizo cuando estaba loco
[13] Leitmotiv, palabra alemana, designa el tema dominante de una composición musical o un relato
[14] Zeitgeist es un concepto inventado por los filósofos e historiadores románticos alemanes del siglo XVIII para referirse al “espíritu de la época” o “espíritu del tiempo”
[15] David Riesman et al. publicaron en 1950 L Muchedumbre Solitaria (The Lonely Crowd), un estudio sociológico en el que propusieron tres tipos culturales: el que se deja dirigir por la tradición, el que se deja dirigir por los demás y el que se dirige por sí mismo
[16] Filósofo francés iniciador de la escuela existencialista, muy activo en los movimientos sociales antiimperialistas y anticapitalistas
[17] Periodista franco-argelino, arrestado por el ejército francés en Argelia por sus artículos anti-imperialistas fue torturado; al ser liberado hizo acusaciones públicas de la tortura que sufrió, los oficiales mencionados por él lo acusaron de mentiroso, fue enviado de nuevo a prisión cuando el investigador encargado por el ejército de verificar las acusaciones desechó su testimonio, escapó de prisión, se refugió en el exterior, regresó a Francia y luego a Argelia al final de la guerra de liberación de este país; en 1958 publicó La Question, libro en el que describió detalladamente la tortura practicada por el ejército francés en Argelia y cuya circulación fue prohibida por el gobierno de Francia.



EL FIN Y EL PRINCIPIO

Por Wislawa Szmborska

Alguien tiene que limpiar
Al terminar la guerra.
Después de todo
Las cosas no se arreglan solas.

Alguien tiene que echar
Los escombros a la orilla del camino
Para que pasen
Los coches cargados de cadáveres.

Alguien tiene que quedar atrapado
En la ceniza y la escoria,
Los resortes del sofá,
El vidrio quebrado
Y los harapos en sangre.

Alguien tiene que arrastrar la viga
Para apoyar la pared.
Alguien tiene que poner el vidrio en la ventana,
Poner la puerta otra vez.

No, no fotografía bien,
Y hay que hacerlo en tanto tiempo.
Todas las cámaras han partido
Hacia otras guerras.

Necesitaremos puentes otra vez
Y estaciones nuevas para el tren.
Enrollándolas y enrollándolas
Las mangas se llenarán de arrugas.

Alguien, escoba en mano,
Recordará cómo eran las cosas.
Inclinando la cabeza sin cortar
Alguien estará a la escucha.
Otros, empero, se dirán
Qué aburrido.

A veces, en la maleza
Alguien encontrará
Comidos por la herrumbre
Argumentos que llevará al basurero.

Los que sabían qué pasó
Abrirán campo para los que saben poco.
Y menos que poco.
Y finalmente nada.

En la hierba alta
Que cubre causas y efectos
Alguien se ha acostado,
Una hoja de pasto en la boca,
Viendo pasar las nubes.

 

Traducción de Luis Mejía – 3 de agosto de 2012

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